Una visión previa y misericordiosa del Juicio

Cuando un alma ama mucho a Dios, no puede evitar sentir pena y arrepentimiento por los sufrimientos que ha causado en Nuestro Señor y las ofensas producidas, aún las que parecen pequeñas ante los hombres del mundo. Por esto Santa Gertrudis solía sentir gran dolor por los pecados e imperfecciones que alguna vez cometió, y que habían ofendido a su amado Esposo celestial. En una ocasión, después de comulgar y agradecer los grandes dones que Dios le había otorgado, le suplicó que por Su gran misericordia supliese todos los defectos y faltas que había hecho en la observancia de su regla religiosa. Fue oída por la divina Majestad, que volvió a favorecerla una vez más, regalándole en esa ocasión la siguiente visión:

Vio que su divino Esposo, que vestía riquísimamente, la tomó de la mano y la presentó a Su Padre eterno vestida con el hábito de su Orden. El hábito mismo parecía compuesto por una rica tela de diferentes colores, cuya variedad correspondía a los años que había vivido como religiosa, de manera que la parte más baja correspondía al primer año, la segunda al segundo, y la superior y última, al presente.

Todo el hábito estaba tan extendido y abierto que no tenía pliegue alguno, ni arruga que pudiese encubrir nada. En cada porción se descubrían y manifestaban todos los días y horas, junto con todos los pensamientos, palabras y obras, tanto buenas como malas, que había hecho, dicho y pensado en aquel año. También se descubría con claridad la intención que había tenido en cada uno de ellos. Por ejemplo, si había pretendido por ellos la gloria de Dios, y sacar provecho para su alma y la de sus prójimos, o si por otro lado buscaba el favor y aplauso de los hombres, e incluso tal vez el daño de alguno.

En los adornos, bordados y esmalte de la vestidura se descubría lo que había hecho por su provecho, o por el amor de la virtud, y lo que había obrado con sencilla obediencia o por seguir su parecer y gusto, logrando que sus superiores le ordenasen lo que en realidad quería, obteniendo con astucia que se cumpliese su propia voluntad. Todas estas obras se veían en la vestidura, y las malas eran como piedras falsas de color quebrado, engastadas en lodo, con tan poca firmeza que parecían a punto de caerse.

Presentada pues de esta manera por el Hijo de Dios a su Padre eterno, ofreció Él en satisfacción de las culpas de su esposa todas las obras de Su vida, y en especial la sagrada Pasión y los tesoros de Su Sangre santísima. Los aceptó el Padre, y entonces Gertrudis vio que su hábito pareció cubrirse por una lámina de oro purísimo y transparente, tan claro que por él se descubrían todos sus pensamientos, palabras y obras, y la intención con que las había hecho, declarándose en particular la obra que había hecho con necesidad o con disimulo, la que había hecho conociendo la culpa, la que por negligencia no había salido con la perfección que debía, y la que había hecho por obediencia, o por su gusto, notando incluso el día y la hora, así como los merecimientos que correspondían a las obras, que conforme a lo dicho se descubrían con tanta claridad y distinción como se ven los colores debajo del cristal.

Una vez que hubo terminado el rapto, comprendió nuestra mística – que sería conocida como Santa Gertrudis la Grande – que todas las obras, dichos y pensamientos estan patentes a los ojos de Dios, y de toda la corte celestial, y que por los méritos de Cristo le eran perdonadas sus faltas, como había sido embellecida su vestidura por la lámina de oro cristalino que había visto, y le había adornado por la intercesión de Nuestro Señor. Esta visión dejó a la santa profundamente consolada, reflexiva ante la claridad que muestran las almas en su juicio ante el Cielo, y agradecida por la divina piedad, por el gran favor que había recibido de Su mano.

(“Insinuación de la piedad divina”. Revelaciones de Dios a Santa Gertrudis, publicadas por el P. Juan de Castañiza en el año 1804)

About the author /


Boanerges | Resistencia Católica. Para instruir en la sana doctrina y contradecir a quienes la niegan. "Non nobis, non nobis, Domine Sed nomini tuo da gloriam" | www.elboa.org

Related Articles

Suscríbase a la Resistencia

Suscríbase a la Resistencia

Únase a nuestro apostolado y reciba gratis en su correo todas nuestras actualizaciones, libros y novedades. Rezaremos por todos nuestros suscriptores, familias y actividades.

Galerías Visuales

    BOANERGES | Resistencia Católica

    Para defender la sana doctrina y combatir a quienes la contradicen | Salve, Roma! In te aeterna stat historia, Inclyta, fulgent gloria Monumenta tot et arae. Non praevalebunt horrendae portae infernae, Sed vis amoris veritatisque aeternae.

    Sitio Certificado y Verificado

    elboa.org Webutation
    A %d blogueros les gusta esto: