Santa Teresa de Lisieux: Ayuda del Cielo

El siguiente milagro se encuentra relatado en el libro titulado “Soeur Thérèse de Lisieux, La florecilla de Jesús” (T. N. Taylor. págs. 339-40), que fue publicado en 1912. Allí encontramos la Autobiografía que fue editada por la hermana de Santa Teresita, Madre Inés de Jesús. También se incluye en esta obra el suministro milagroso de dinero que fue testificado y documentado por las monjas del convento de Carmelitas Descalzas de la ciudad de Gallipoli, Italia, así como declaraciones dadas por el obispo de la diócesis.

En el citado convento de Gallipoli llevaban sufriendo por tres años de un ingreso de dinero insuficiente con el cual pagar sus deudas. También carecían de un buen suministro de alimentos, por lo que en muchas ocasiones una visita a la capilla sustituía la cena de las religiosas. Varios meses antes del milagro, la vida de Santa Teresita fue leída en la comunidad, y ahora la priora decidió hacer una petición especial de tres días a la Santísima Trinidad a través de la intercesión de esta santa. El triduo terminó el 16 de enero de 1910. Los impresionantes hechos de este milagro se encuentran en cartas escritas por la Madre María Carmela, priora del Carmelo de Gallipoli, a la Madre Inés de Jesús (hermana de Sor Teresita), que en ese entonces era la priora del Carmelo de Lisieux. La primera carta del convento de Gallipoli fue fechada el 25 de febrero de 1910 y dice así:

“Querida Reverenda Madre, le envío el relato del milagro realizado en nuestro favor. Pero un largo documento firmado por toda la comunidad, por una comisión de sacerdotes y por el obispo mismo, ha sido enviado a Roma. En la noche del 16 de enero de 1910, yo estaba sufriendo mucho, y estaba también preocupada por ciertas graves dificultades. A las tres de la mañana, casi rendida, me incorporé en la cama para respirar con mayor facilidad. Luego me quedé dormida y en un sueño, me pareció, sentí que una mano me tocaba, subía las mantas de la cama hasta mi rostro, y me cubría tiernamente. Pensé que una de las hermanas había venido para realizar este acto de caridad”.

Sin abrir sus ojos, la Madre María Carmela protestó suavemente que el movimiento del aire podría ser dañino, ya que estaba cubierta de transpiración, pero una dulce voz que nunca había escuchado antes le respondió:

“‘No. Es un buen acto que estoy haciendo. ¡Escuchad! El buen Dios hace uso de los habitantes del Cielo, así como de los de la tierra, para asistir a Sus siervos. Aquí hay 500 francos con los que podréis pagar la deuda de vuestra comunidad’. Tomándolo de su mano, le respondí que la deuda ascendía a sólo 300 francos. ‘Bien’, respondió ella, ‘el resto sobrará. Pero como no podéis guardar este dinero en vuestra celda, venid conmigo'”

Como la noche era helada y la priora estaba cubierta en transpiración, la Madre María Carmela se preguntó cómo podría seguir a la aparición. Su relato continúa así:

“La aparición celestial, sin embargo, adivinó mis pensamientos, añadiendo con una sonrisa: ‘La bilocación nos ayudará’. De pronto me encontré a mí misma fuera de mi celda, en la compañía de una joven monja Carmelita, cuyo velo y hábito brillaban con una luz del Paraíso que servía para iluminar el camino. Ella me guió escaleras abajo hasta el locutorio, y me hizo abrir una caja de madera donde se encontraba la cuenta que debía pagarse. Allí depositó los 500 francos. Yo la miré con afecto, y me arrojé a sus pies diciendo: ‘¡Oh mi santa Madre!’. Pero ella me levantó, y acariciándome dulcemente replicó: ‘No, yo no soy nuestra santa Madre Teresa de Jesús. Yo soy la sierva de Dios, Sor Teresa de Lisieux. Hoy en el cielo y en la tierra tenemos la fiesta del Santo Nombre de Jesús’. Entonces la angélica hermana, poniendo su mano sobre mi velo como para ajustarlo, me dio un abrazo y se retiró lentamente. ‘Esperad’, le dije, ‘podéis equivocaros de camino’. ‘No, no’, respondió con una sonrisa celestial: ‘Mi camino es seguro, y no estoy equivocada en seguirlo'”.

A la mañana siguiente, a pesar de su agotamiento, la Madre María Carmela fue al Coro y recibió la sagrada comunión. Los dos sacristanes, sin embargo, vieron su debilidad e insistieron en llamar al médico. Para evitarlo, la Madre María Carmela les contó que estaba muy conmovida por la impresión de un sueño, y con toda simplicidad les contó la historia. La carta termina así:

“Ambos me urgieron a examinar la caja. Finalmente, como insistieron, hice lo que deseaban. Fui al locutorio, abrí la caja, y… ¡allí encontré en realidad la milagrosa suma de 500 francos! El resto, querida Madre, lo dejo a vuestra imaginación. Impresionadas con tanta bondad, todas estamos rezando porque nuestra gran protectora, Sor Teresita, sea beatificada”. Firmado: Sor María Carmela del Corazón de Jesús.

About the author /


Boanerges | Resistencia Católica. Para instruir en la sana doctrina y contradecir a quienes la niegan. "Non nobis, non nobis, Domine Sed nomini tuo da gloriam" | www.elboa.org

Related Articles

Suscríbase a la Resistencia

Suscríbase a la Resistencia

Únase a nuestro apostolado y reciba gratis en su correo todas nuestras actualizaciones, libros y novedades. Rezaremos por todos nuestros suscriptores, familias y actividades.

Galerías Visuales

    BOANERGES | Resistencia Católica

    Para defender la sana doctrina y combatir a quienes la contradicen | Salve, Roma! In te aeterna stat historia, Inclyta, fulgent gloria Monumenta tot et arae. Non praevalebunt horrendae portae infernae, Sed vis amoris veritatisque aeternae.

    Sitio Certificado y Verificado

    elboa.org Webutation
    A %d blogueros les gusta esto: