Santa Hildegard von Bingen

La fecha exacta del nacimiento de Santa Hildegard es desconocida. Nació alrededor del año 1098 de Mectildis de Merxheim-Nahet y Hildebert de Bermersheim, una familia de la baja nobleza en el servicio del Conde Meginhard de Sponheim.

Con propensión a la enfermedad desde pequeña, Hildegard es tradicionalmente considerada la menor de diez hijos, aunque hay registros de ocho hermanos. En su “Vita”, ella declara que desde temprana edad experimentó visiones.

Vida monástica

Tal vez debido a esas visiones, o como una forma de posicionamiento político, los padres de Hildegard la ofrecieron como oblata a la iglesia. La fecha de su ingreso tampoco es segura, aunque en “Vita” ella misma dice que entró junto con una monja mayor, Jutta, a la edad de ocho años. Los registros escritos de la “Vida de Jutta” indican que la pequeña Hildegard la asistía en recitar los Salmos, trabajar en el jardín y atender a los enfermos.

En cualquier caso, ambas ingresaron en Disibodenberg en el Bosque Palatinado, en lo que ahora es Alemania. Jutta también era una visionaria y atrajo a muchos seguidores que fueron a verla en su claustro. Santa Hildegar cuenta que la monja le enseñó a leer y escribir. Las dos rezaban, meditaban, leían las escrituras y el salterio, y hacían trabajos manuales durante las horas del Oficio Divino. Entonces ha de haber sido cuando Hildegard aprendió a tocar el salterio de diez cuerdas. Volmar, un visitante frecuente, puede haberle enseñado la notación simple. El tiempo en que estudió música puede haber sido el inicio de las composiciones que crearía más adelante.

A la muerte de Jutta, en 1136, Hildegard fue elegida unánimemente como “magistra” de la comunidad por las otras monjas. El Abad Kuno de Disibodenberg le pidió que fuese Priora, lo que quedaría bajo su autoridad. Ella, sin embargo, quería más independencia para sí misma y sus monjas, y pidió al Abad Kuno que les permitiera mudarse a Rupertsberg. Este sería un paso hacia la pobreza, desde un complejo d epiedra que estaba bien establecido, a un establecimiento temporal.

Cuando el Abad declinó la propuesta de Santa Hildegard, ella fue a buscar – y consiguió – la aprobación del Arzobispo Enrique I de Mainz. El Abad Kuno no se ablandó hasta que ella fue atacada por una enfermedad que la mantuvo paralizada e incapaz de moverse de su cama, hecho que la santa atribuyó a la molestia de Dios porque ella no seguía sus órdenes de mudar a las monjas a Rupertsberg. Y sólo entonces cuando el mismo Abad no pudo mover a Hildegard que decidió conceder a las monjas su propio monasterio. Ella y alrededor de veinte monjas se mudaron entonces al monasterio de San Rupertsberg en 1150, donde Volmar sirvió como preboste, así como escriba y confesor de Santa Hildegard. En 1165, ella fundaría un segundo monasterio para sus monjas en Eibingen.

Visiones

Santa Hildegar diría que primero vio “La sombra de la luz viva” a la edad de tres años, y que a los cinco comenzó a entender que estaba experimentando visiones. Usaba el término “visio” para esta característica de su experiencia, y reconoció que era un don que no podía explicar a otros. Explicó que vio todas las cosas en la luz de Dios a través de los cinco sentidos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Hildegard dudaba si compartir sus visiones, confiando sólo en Jutta, quien se lo contó a Volmar, su tutor y mas tarde secretario.

A lo largo de su vida ella tuvo muchas visiones, y en 1141, a la edad de 42 años, recibió una visión que creyó que era una instrucción de Dios: escribir lo que veía y escuchaba. Aún dudando de registrar sus visiones, enfermó. Las ilustraciones registradas en el libro de Scivias fueron visiones que experimentó, causándole grandes sufrimientos y tribulaciones.

La “Vita” de Santa Hildegard fue comenzada por Godofredo de Disibodenberg bajo la supervisión de la santa. Fue entre noviembre de 1147 y febrero de 1148, en el sínodo de Trier, que el Papa Eugenio escuchó sobre los escritos de Santa Hildegard. Fue por eso que ella recibió la aprobación de documentar sus visiones como revelaciones del Espíritu Santo, dándole inmediata credibilidad.

Antes de la muerte de Santa Hildegard surgió un problema con el clero de Mainz. Un hombre enterrado en Rupertsburg había muerto después de ser excomulgado de la Ilgesia. Por ello, el clero quería sacar su cuerpo del camposanto. Santa Hildegard no aceptó esta idea, replicando que era un pecado y que el hombre se había reconciliado con la iglesia en el momento de su muerte.

El 17 de septiembre de 1179, cuando Santa Hildegard falleció, sus hermanas dijeron que habían visto dos rayos de luz aparecer en el cielo y cruzar el cuarto donde estaba muriendo.

Obras

Las obras de Santa Hildegard incluyen tres grandes volúmenes de teología visionaria, una variedad de composiciones musicales para uso en liturgia, así como la obra musical “Ordo Virtutum”; uno de los mayores cuerpos de cartas (cerca de 400) que han sobrevivido de la Edad Media, dirigidos a correspondientes que iban desde Papas a Emperadores, de abades a abadesas, e incluyendo registros de muchos de los sermones que ella predicó en las décadas de 1160 y 1170; dos volúmenes de material sobre medicina natural y curaciones; un idioma inventado llamado “Lingua ignota” (idioma desconocido); y varias obras menores, incluyendo un comentario al Evangelio y dos obras hagiográficas.

Muchos manuscritos de sus obras fueron producidos durante su vida, incluyendo el manuscrito Rupertsberg ilustrado de su primera obra mayor, Scivias; el manuscrito Dendermonde, que contiene una versión de sus obras musicales; y el manuscrito Ghent, que fue la primera copia hecha de su obra teológica final, el “Liber Divinorum Operum”. Al término de su vida, y probablemente bajo su guía inicial, todas sus obras fueron editadas y reunidas en el manuscrito Riesenkodex.

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