San Juan Bosco y el Islam

Como en un vitral maravilloso, las facetas del apostolado de San Juan Bosco son de colores distintos, como reflejos de las perfecciones de Dios. Entre ellas destacan sus escritos, siempre atentos a la formación espiritual y doctrinaria de los jóvenes que tanto amaba, tanto como para auxiliar a sus hermanos de orden y a los padres de familia.

Resulta interesante repasar las páginas sobre historia. En particular, trascribiremos la enseñanza sobre el Islam en su libro “El católico educado en su religión: coloquios de un padre de familia con sus hijos según las necesidades de su tiempo. Epilogo del sacerdote Juan Bosco”*, obra utilizada por décadas tanto por sus hermanos de religión como por las familias cristianas.

Escrito bajo la forma de un diálogo entre el padre de familia y sus hijos, en su capítulo XIII “El Mahometanismo”, nos habla sobre el islam.

Padre: Sin duda, no hay ciencia más importante para un católico que aquella que le instruye en su religión. Ciencia importante y, al mismo tiempo, muy consoladora, porque tiene una base tan cierta y tan clara, que todos sus relatos nos hacen reconocer el concurso de la Omnipotencia divina.

Esta religión de Jesucristo, que se conserva solamente en la Iglesia Católica Romana, según las palabras del mismo Salvador, va a ser de alguna forma perseguida, pero jamás será vencida.

En todos los tiempos, en medio de las persecuciones más sangrientas, Ella supo conservarse cual columna inconmovible, siempre gloriosa, siempre visible, siempre victoriosa, sin nunca utilizar otra arma sino las de la caridad y la paciencia.

Esta invariabilidad, conservada desde los tiempos de Jesucristo hasta nosotros, no puede ser atribuida sino a la Omnipotencia divina.

Establecidos así los fundamentos de nuestra Santa Religión Católica, quiero entretenerlos un poco más sobre algunos acontecimientos curiosos: me refiero a aquellas religiones que estaban unidas a la Iglesia Católica y que después de un tiempo se separaron.

Hijo: Muy bien, muy bien. Deseo saber sobre eso a lo largo del tiempo. ¿Cuáles son esas religiones que en algún momento se separaron de la Iglesia Católica?

Padre: Antes de hablarles sobre las religiones que se separaron en cierto momento de la Iglesia Católica Romana, quiero hacerle notar las religiones que no tienen los caracteres de la divinidad, las cuales nosotros llamamos falsas religiones, que pueden ser reducidas al judaísmo, la idolatría, el mahometanismo y las sectas cristianas profesadas por los griegos cismáticos, valdenses, anglicanos y protestantes.

Sobre la idolatría creo que no es el caso hablar, porque en nuestros días, con excepción de poquísimos países en los que no puede penetrar la luz del Evangelio, ella ya no existe.

Sobre el judaísmo me parece que hablé ya suficientemente en la primera parte de estos coloquios. Si le parece, hablaré de otras, comenzando por el mahometanismo.

Hijo: Sí, sí, comience por decir qué se entiende por mahometanismo.

Padre: Por mahometanismo se entiende una colección de máximas extraídas de varias religiones, que practicadas conducirán a la destrucción de todos los principios de la moralidad.

Hijo: ¿Cómo se inició el mahometanismo?

Padre: El mahometanismo se inició con Mahoma.

Hijo: ¡Oh! De ese Mahoma que hemos oído hablar con tanta simpatía: diga todo lo que sabe de él.

Padre: Sería muy largo referir todo lo que las historias cuentan sobre ese famoso impostor: procuraré hacer conocer apenas quién fue y cómo fundó su religión.

Mahoma nació en una familia pobre, de padre pagano y madre judía, en el año 570 en Meca, ciudad de Arabia cercana al Mar Rojo.

Ávido de gloria y ansioso por mejorar su condición, vagó por diversos países y consiguió convertirse en agente de una mercader de Damasco, con quien más tarde se casó.

Él era tan astuto que supo aprovecharse de su enfermedad y de su ignorancia para fundar una religión.

Sufriendo de epilepsia, afirmaba que sus frecuentes recaídas eran raptos durante los cuales tenia conversaciones con el ángel Gabriel.

Hijo: ¡Qué impostor, engañar a las personas de esa manera! ¿Él también va a intentar hacer milagros que confirmen su predicación?

Padre: Mahoma no podía hacer ningún milagro para confirmar su religión, porque él no era enviado por Dios. Sólo Dios es autor de los milagros.

Como, además, él se juzgaba superior a Jesucristo, inmediatamente le preguntaron si el también haría milagros. Él respondió con orgullo que ya los había hecho.

Sobre todo se complacía de haber operado uno, y decía que habiéndose caído un pedazo de la Luna en su manga, él había sabido colocarlo de nuevo; en memoria de ese milagro ridículo los mahometanos tomaron como símbolo la media luna.

Ustedes ríen, hijos míos, y con razón, porque un hombre así debería haber sido considerado un charlatán y no un predicador de una nueva religión.

Precisamente por eso se esparció la fama de que él era un impostor, un perturbador de la tranquilidad pública, y sus compatriotas le querían arrestar y condenar a muerte.

Después de eso él huyó, retirándose a la ciudad de Medina, con algunos libertinos que le ayudaron a convertirse en maestro.

Hijo: ¿En qué consiste propiamente la religión de Mahoma?

Padre: La religión de Mahoma consiste en una monstruosa mezcla de judaísmo, paganismo y cristianismo.

El libro de la ley musulmana es llamado Alcorán (el Corán), o sea, libro por excelencia.

Esta religión es también llamada turca, porque es muy difundida en Turquía; o musulmana de Mosul, nombre que los mahometanos dan al dirigente de la oración; o islamismo, nombre tomado de algunos de sus reformadores; pero es siempre la misma religión fundada por Mahoma.

Hijo: ¿Por qué Mahoma hizo una mezcla de varias?

Padre: Como los pueblos de Arabia estaban constituidos en parte por judíos, otra por cristianos y otra por paganos, para inducirlos a todos a seguirle, él tomó una parte de la religión profesada por ellos y dio preferencia especialmente a aquellos puntos que pueden incentivar más los placeres sensuales.

Hijo: ¿Es verdad que Mahoma fue un hombre docto?

Padre: De hecho no, él ni siquiera sabía escribir; y para componer su Alcorán, fue ayudado por un judío y un monje apóstata.

Hablando de cosas contenidas en la Historia Sagrada, él confunde un hecho con otro; por ejemplo, atribuyó a María, hermana de Moisés, hechos relativos a María, madre de Jesucristo, con muchísimos otros absurdos.

Hijo: Esto me deja curioso: si Mahoma era ignorante y no hizo ningún milagro, ¿cómo podría propagar su religión?

Padre: Mahoma propagó su religión no con milagros o con la persuasión de las palabras, sino por la fuerza de las armas.

Ésta religión fue la que, favoreciendo toda suerte de libertinajes, en corto espacio de tiempo tornó a Mahoma jefe de un formidable bando de asaltantes.

Junto con esos delincuentes recorría los países de Oriente, ganando pueblos no con la predicación de la verdad, con milagros o profecías, sino con el único argumento de descargar la espada sobre la cabeza de los vencidos gritando: ¡crean o mueran!

Hijo: ¡Canalla! ¿Esos son argumentos para convertir a las personas? Sin duda, siendo Mahoma tan ignorante, habrá esparcido muchos errores en el Alcorán.

Padre: Puede decirse que el Corán es una serie de los errores más furiosos contra la moral y el culto del verdadero Dios.

Por ejemplo, excusa de pecado a aquel que niega a Dios por temor a la muerte; permite la venganza; asegura a sus secuaces un paraíso, pero lleno de placeres mundanos.

En suma, la doctrina de ese falso profeta permite cosas tan obscenas, que el alma cristiana tiene horror de nombrar.

Hijo: ¿Qué diferencia hay entre la Iglesia cristiana y la musulmana?

Padre: La diferencia es enorme:

Mahoma fundó su religión con la violencia y con las armas; Jesucristo fundó su Iglesia con palabras de paz, sirviéndose de sus discípulos pobres.

Mahoma fomentaba las pasiones; Jesucristo ordenaba la negación de sí mismo.

Mahoma no hizo ningún milagro; Jesucristo operó un número incontable a la luz del día y en presencia de multitudes innumerables.

Las doctrinas de Mahoma son ridículas, inmorales y corruptoras; las de Jesucristo son augustas, sublimes y purísimas.

En Mahoma no se cumplió ninguna profecía; en Jesucristo todas.

En suma, la Religión Cristiana, de alguna manera vuelve feliz al hombre en este mundo para conducirlo luego al gozo del Cielo; Mahoma degrada y corrompe la naturaleza humana. Y, haciendo consistir la felicidad en apenas placeres sensuales, rebaja al hombre al nivel de animales inmundos.”

Quiera Dos, por la intercesión de San juan Bosco, que tanto padres de familia como líderes y formadores, tomen conciencia de las amenazas presentes y levanten los estandartes de la santa fe para combatir el mal y hacer triunfar el bien, que debe ser protegido para la salvación de las almas y el bienestar duradero, al verdadera paz, a la que aspiran todos los pueblos.

  

* Il cattolico istruito nella sua religione: Trattenimenti di un padre di famiglia co’ suoi figliuoli secondo i Bbisogni del tempo. Epilogati dal Sac. Bosco Giovanni. Torino, 1853. Tipografia Dir. Da p. De-Agostini Via della Zecca, n°. 23, casa Birago

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