San Gregorio Nacianceno: Acerca del bien y el mal

Para un hombre es siempre difícil saber obedecer, pero cabe que sea mayor la dificultad de saber mandar a otros hombres, máxime si se trata de un poder como este nuestro, que consiste en la ley de Dios y a Dios conduce. Cuanta es la hondura y la dignidad de este poder, tanto es también el peligro que entraña para quien lo detenta. En primer lugar es necesario que este tal sea examinado bajo todos los aspecto, en todas las ocasiones, en todas las cosas, como si fuera oro o plata. No deberá tener aleación ni falsificación alguna (1 Cor. 3, 12-14), pues de lo contrario el mal que hará será mayor cuanto más numerosos sean sus súbditos, pues el mal que afecta a muchos es mayor que el que toca a uno solo.

Ni un tejido se tiñe, ni un mal olor impregna lo que tiene cerca, ni un humor letal contagia el aire y a través de él a los seres vivientes, cosa que llamamos peste y peste es, en tan poco tiempo como el que emplea el súbdito en asumir la maldad de su superior. Esta propagación del mal es incomparablemente más rápida que su contraria, la propagación del bien.

El mal supera al bien sobre todo en su capacidad para divulgarse rápidamente. Siempre me sorprendo cuando pienso que la maldad se imita y reproduce con prontitud y que nada hay tan fácil como hacerse malo, aunque no haya nadie que nos lo enseñe. La conquista del bien es ardua y fatigosa, incluso si contamos con fuertes estímulos e invitaciones apremiantes.

Ésta me parece ser la observación que hace aquel bienaventurado Ageo cuando, con comparación admirable y llena de exactitud, dice: ‘Juzgad según la ley, sacerdotes: si una carne ya consagrada y envuelta en un paño toca algo de comer o de beber o algún utensilio, ¿quedará eso santificado de pronto? Responderéis que no. Ahora bien, volved a juzgar: si alguna de esas cosas ha estado en contacto con algo impuro, ¿contrae inmediatamente impureza?’ (Ag. 11-14). Habrán de responder que sí y que por ese contacto se pierde la pureza.

¿Qué quería decir? Lo mismo que yo mantengo: que difícilmente se contagia el bien a la naturaleza humana, al igual que sucede con el fuego y la leña húmeda. Y que, por el contrario, la mayor parte de los hombres están tan preparados y dispuestos para acoger el mal como la paja seca para prenderse en fuego, que le basta un soplo de viento para consumirse.

Es más fácil adquirir en toda su extensión un pequeño vicio que la menor parte de una gran virtud. Por eso es que un poco de acíbar puede amargar la miel, mientras que ni siquiera doblándolo en cantidad puede la miel endulzar el acíbar. Si se quita el menor guijarro de una presa, se corre el riesgo de que por allí irrumpa a la postre todo un río cuya corriente apenas si podría ser alterada por una presa grandísima.

(San Gregorio Nacianceno. Apologeticus de Fuga: X, XI y XII).

About the author /


Boanerges | Resistencia Católica. Para instruir en la sana doctrina y contradecir a quienes la niegan. "Non nobis, non nobis, Domine Sed nomini tuo da gloriam" | www.elboa.org

Related Articles

Suscríbase a la Resistencia

Suscríbase a la Resistencia

Únase a nuestro apostolado y reciba gratis en su correo todas nuestras actualizaciones, libros y novedades. Rezaremos por todos nuestros suscriptores, familias y actividades.

Galerías Visuales

    BOANERGES | Resistencia Católica

    Para defender la sana doctrina y combatir a quienes la contradicen | Salve, Roma! In te aeterna stat historia, Inclyta, fulgent gloria Monumenta tot et arae. Non praevalebunt horrendae portae infernae, Sed vis amoris veritatisque aeternae.

    Sitio Certificado y Verificado

    elboa.org Webutation
    A %d blogueros les gusta esto: