Revelación para ayudar a las benditas almas

Dice en la obra de Santa Matilde de Hackeborn (+1299), en la que se encuentra el relato de diversas revelaciones que recibió de Nuestro Señor y la Santísima Virgen, una excelente forma para ayudar a las benditas almas del Purgatorio:

Comienza contando que un día en que había comulgado y ofrecido a Dios la Hostia preciosa para la liberación de almas, la remisión de sus pecados y la reparación de sus negligencias, el Señor le dijo: “Reza por ellas el Padrenuestro en unión con la intención que salía de mi Corazón al enseñárselo a los hombres”.

Entonces, la inspiración divina le reveló una forma de hacerlo. Después de cada frase del Padrenuestro añadiremos lo que se lee a continuación:

“Padre Nuestro que estás en los cielos”: Yo Te suplico, oh Padre Celestial, que perdones a las pobres almas del purgatorio porque ellas no te han amado como su Señor y Padre que por Tu amor y generosidad habías acogido como hijas, y no Te han rendido ese amor que Te correspondía, sino que con el pecado Te han echado de su corazón, donde Tu querías habitar para siempre. En reparación de esas culpas yo te ofrezco ese amor y ese honor, que Tu Unigénito Hijo Te ha tributado durante su vida terrenal, y todas las obras y las penitencias y las reparaciones con las que Él ha lavado y expiado todas las culpas de los hombres. Amén.

“Santificado sea Tu nombre”: Yo Te suplico incesantemente, Clementísimo Padre, que perdones a las pobres almas, porque ellas no siempre han sabido respetar y honrar Tu Santo Nombre, sino que a menudo lo han tenido irreflexiva y superficialmente en los labios y con una vida pecaminosa se han hecho indignas del nombre de cristianas. En satisfacción de estos pecados yo Te ofrezco el honor que Tu amado Hijo Te ha dado en la Tierra con su Palabra y acciones y ha glorificado Tu Nombre. Amén.

“Venga a nosotros Tu reino”: Yo Te ruego oh, Clementísimo Padre, que perdones a las pobres almas porque ellas no siempre han deseado ardientemente Tu Reino, donde solo está la verdadera paz, el verdadero descanso. En reparación de la superficialidad en realizar el bien, yo Te ofrezco los santos anhelos de Tu Hijo, con los cuales Él busca, desea y quiere que ellas también sean coherederas de Tu Reino. Amén.

“Hágase Tu voluntad así en la tierra como en el Cielo”: Yo Te ruego, Clementísimo Padre, que perdones a las pobres almas, porque ellas no han sometido su voluntad a la Tuya y no siempre han tratado de realizarla en todas las cosas, sino que a menudo han vivido según sus gustos, a su manera, han obrado y se han comportado contra Tu Querer. Por su desobediencia yo Te ofrezco una perfecta unión del corazón muy querido de Tu Hijo con tu Santísima Voluntad y su profunda sumisión, habiendo sido Él obediente hasta la muerte. Amén.

“El pan nuestro de cada día dánoslo hoy”: Yo Te ruego, Padre Bueno, que perdones a las pobres almas porque ellas han recibido muchas veces el Santísimo Sacramento del Altar sin un vivo deseo, sin atención, sin ardiente amor y hasta indignamente, y con gran descuido al recibirlo. Por todos estos pecados suyos yo Te ofrezco la gran Santidad y Devoción de Jesucristo, Hijo Tuyo, como también Su ardiente Amor, con el cual nos ha entregado este bien tan adorable. Amén.

“Y perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”: Yo Te ruego, amadísimo Padre, que perdones a las pobres almas del Purgatorio todos los pecados de los cuales están cargadas, de los Siete Pecados Capitales, y sobre todo, porque ellas no han amado a sus enemigos y no los han querido perdonar. Por estos pecados yo Te ofrezco la amorosa plegaria que Tu Hijo Te ha dirigido desde la Santa Cruz por todos sus enemigos. Amén.

“Y no nos dejes caer en la tentación”: Yo te ruego, Clementísimo Padre, que perdones a las pobres almas porque ellas muchas veces no han opuesto ninguna resistencia a las tentaciones y a sus pasiones sino que han seguido al enemigo maligno y han satisfecho los deseos de la carne. Por toda esta variedad de faltas y pecados yo Te ofrezco la Santísima Vida de Tu Hijo, Sus fatigas, Su trabajo y Su amarguísima Pasión y Muerte. Amén.

“Mas líbranos del mal”: y de todos los castigos a través de los Méritos Infinitos de tu Amadísimo Hijo, y guíanos a nosotros y tambien a las almas del Purgatorio al Reino de Tu Gloria Eterna. Amén.

Finalmente, la obra cuenta que cuando hubo recitado el Padrenuestro de esta forma, Santa Matilde vio una gran multitud de almas dar gracias a Dios por su liberación, con una alegría extrema.

(“Libro de la gracia especial: Revelaciones de Santa Matilde”. Casa Alfred Mame e hijos. Parte V. Cap. XVIII. Ed. 1921)

About the author /


Boanerges | Resistencia Católica. Para instruir en la sana doctrina y contradecir a quienes la niegan. "Non nobis, non nobis, Domine Sed nomini tuo da gloriam" | www.elboa.org

Related Articles

Suscríbase a la Resistencia

Suscríbase a la Resistencia

Únase a nuestro apostolado y reciba gratis en su correo todas nuestras actualizaciones, libros y novedades. Rezaremos por todos nuestros suscriptores, familias y actividades.

Galerías Visuales

    BOANERGES | Resistencia Católica

    Para defender la sana doctrina y combatir a quienes la contradicen | Salve, Roma! In te aeterna stat historia, Inclyta, fulgent gloria Monumenta tot et arae. Non praevalebunt horrendae portae infernae, Sed vis amoris veritatisque aeternae.

    Sitio Certificado y Verificado

    elboa.org Webutation
    A %d blogueros les gusta esto: