Oración en la Invención de la Santa Cruz

Dulcísima y gloriosísima María siempre Virgen Inmaculada: Vos sois la Escala de Jacob, por quien Dios ha bajado sobre la tierra,y conversado con los hombres. vos sois la Madre del Rey de reyes, que con el contacto de Su cuerpo y Su ignominiosa muerte santificó y sobremanera ennobleció el sagrado leño de la Cruz; tributándole precioso decoro, inefable hermosura, y omnipotente virtud.

Y la cruz de vuestro hijo Jesús crucificado, que para los judíos era escandaloso y afrenta, para los gentiles necesidad y locura; ya convertido todo el mundo a la fe del Evangelio, se venera como virtud de Dios, que destruye los enemigos de la iglesia. Y como sabiduría del Padre, que desvanece los consejos malignos del príncipe de las tinieblas.

Se mostró en el aire al Emperador Constantino la señal de la Cruz, avisándole la voz del Cielo, que en aquella divina señal había de confiar y había de vencer. Y el piadoso Emperador hizo dibujar en los estandartes la santa Cruz, y puso una Cruz de oro sobre su diadema, por cuya virtud venció a Majencio Tirano, que pretendía usurparle el romano imperio.

Gozaos, bendita Virgen, que sois Madre del hijo del Altísimo, Jesucristo, que con Su venida al mundo alumbró a los que estaban en la región y sombra de la muerte, y con su preciosa Cruz baña de contento y júbilo a todos los confines de la tierra. Pues por la Santa Cruz es pisado el infierno, y el género humano adquiere libertad. Vemos la Cruz, que era el suplicio de los ladrones, colocada en los estandartes de los reyes, y enfrente de los Emperadores.

Todavía el tesoro de la Vera Cruz, por industria de Satanás, era encubierto bajo tierra, adorándose en su lguar la estatua de la abominable Venus. Así como en el sepulcro de Cristo el ídolo de Júpiter; cuando la piadosísima Emperatriz Helena, avisada del Cielo, y por el gran amor que tuvo a vuestro Hijo nuestro señor Jesucristo, buscó el madero de la Vera Cruz con incansable cuidado, y destruidas las aras de los ídolos, la halló con indecible júbilo y consolación de su espíritu, y erigiendo templos para su pública veneración, se han logrado singularísimos milagros; cura de enfermos y recurrección de muertos. Es la Santa Cruz, por la virtud que le dio Cristo Unigénito de vuestras entrañas; el árbol de la vida, que da la vida de la gracia a los que la toman con paz y devoción. Es la bienaventuranza dle Cielo, y el premio de la gloria a los que la retienen con perseverancia.

Oh Madre amable, asistidme para que con devoto impulso busque la Santa Cruz, y halle el fruto de vuestro vientre, que es nuestra salud y redención. No es otra cosa hallar la Cruz que hallar a Cristo, que en ella murió, y toda la honra que se da a la Vera Cruz, se refiere a Cristo crucificado. Haced, señora, que sea uno de los dichosos que hallan con conento la Santa cruz, y por la Cruz hallan a Jesús vuestro Hijo, que es la prenda más apreciada de vuestro pecho, el tesoro de más valor para los mortales, toda la esperanza del cristianismo, la vida de la gracia y la salud eterna. Por nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oh Madre de nuestro Creador y Redentor Jesús, Vos sois el principio, el medio y el fin de nuestra festividad. Por vos la Vera Cruz es venerada por los príncipes, buscada por los reyes, hallada por las emperatrices y personas augustas. Por el fruto bendito de vuestro vientre la Santa Cruz resplandece en toda la redondez de la tierra, y desde el Oriente al Poniente, del septentrión al medio día congrega las naciones a una sola Iglesia, a una fe y a un bautismo, uniéndolas a todas en una caridad y amor.

Vos perseverásteis con constancia en el pie de la Cristo en el monte Calvario, para conseguirnos los preciosos frutos de la cruz en la reconciliación de nuestras almas. Os honro, os bendito y glorifico por todos los favores, gracias y beneficios que habéis conseguido, y cada día conseguís de Cristo crucificado, para mí, miserable siervo vuestro, indigno de toda gracia, y para toda la santa Congregación de los fieles.

Ea Madre de piedad, alcanzadme, os ruego por vuestros merecimientos e intercesion, que así como Santa Helena, destruidos los ídolos de Júpiter y Venus, halló la Vera Cruz con gozo de su alma, así, apartando de mi toda altivez e impureza, halle la Santa Cruz, y la tome con alabanzas y gracias a Dios, y con entera resignación y humildad de espíritu.

Haced que todas las aflicciones qu eDios me envíe, y todas las mortificaciones que emprenda por piedad, las abrace con caridad, gozo y paz del ánimo; con dulce paciencia, benignidad y bondad; con fuerte longanimidad, suave mansedumbre y fidelidad; con toda modestia, continencia y castidad. Haced, señora, que en la Cruz halle la ilustración de mi ignorancia, la firmeza de mi inconstancia, la fortaleza de mi fragilidad, la medicina de mis enfermedades, la corrección de mis vicios, la remisión de mis pecados, y la nave segura para navegar en el mar de este mundo, sin que naufrague en la culpa mortal, ni menos en la perdición eterna; antes me sa escala que me levante al paraíso de los santos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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