Nuestra Señora de la Brecha

Era el año 811. Los normandos, capitaneados por el Duque Rollo, sitiaban Chartres, en la que pronto se apoderarían de los escasos recursos de que disponían los sitiados y muy probablemente los matarían a todos. En tan críticos momentos, Gancelin, el piadoso prelado de la ciudad, pensó que con la ayuda de Dios y de Su Santísima Madre todavía se podrían salvar.

Dentro de los muros de la ciudad se daba culto a Nuestra Señora en su iglesia, viéndose esta muy concurrida durante el asedio, pues todos iban a implorar su protección soberana para que les librara del furor de sus enemigos.

Observando el Obispo Gancelin la fe sincera de sus feligreses, tuvo una idea y empezó a pedir el favor del Cielo para que se retiraran los normandos y se salvase la ciudad. Convocó a los fieles al templo, se revistió con sus mejores ornamentos, y tomando la sagrada imagen de la Virgen, conduciéndola él en sus brazos, la llevaron en procesión hasta el muro.

Una vez allí, después de fervorosas súplicas y de varias alabanzas en honor de la Virgen, el Obispo pidió el silencio de los sitiados, y ordenó que se abriese una brecha en el muro. Mientras algunos cumplían sus mandatos, se dirigió a Ella y exclamó:

– ¡Poderosa es, Señora, la protección que dispensáis a vuestros buenos hijos! Pobres pecadores como nosotros, aunque indignos de invocar vuestro favor aquí en este sitio, nos reunimos para rogaros encarecidamente que nos salvéis del gran peligro que nos amenaza. Tenemos ardiente fe en vos. Sólo vuestro auxilio puede echar en un momento por tierra los sanguinarios proyectos del normando, que espera que nos rindamos para acabar con nuestras vidas y volar la ciudad. Puesto que vos, sólo vos, podéis librarnos de tan terrible desgracia, a vos, sólo a vos, encomendamos su defensa.

Dicho esto, el venerable prelado levantó con religioso respeto la imagen sagrada, y la colocó en la brecha a vista del enemigo. Sin que pudieran explicarse la causa, el temor y el susto de los sitiadores fueron tales, cuando contemplaron en el muro la imagen de la Virgen tan amada por los cristianos de Chartres, que en desordenada confusión levantaron el sitio, y se retiraron precipitadamente de la vista de la ciudad. Desde entonces, la zona cercana a la puerta de Drouaise, donde ocurrió esto, se conoció como “Prados de los fugitivos”, porque de allí huyeron los normandos espantados, llenos de pavor, cuando vieron en la brecha del muro la sagrada imagen.

La fe que tuvieron los leales habitantes de la ciudad, libró a ésta de caer en poder de los normandos. La devoción a la Santísima Virgen fue la causa de este triunfo que consigna la historia. se hace imposible describir la alegría y el asombro de los sitiados cuando vieron huir con tal terror a los normandos. Volvieron a llevar la milagrosa imagen en procesión solemne hasta la iglesia, donde desde aquel día la virgen fue venerada con el nombre de Nuestra Señora de la Brecha.

La procesión desde entonces se repetiría cada año, en conmemoración de esta liberación celestial, hasta los tiempos de la Revolución Francesa. Una personalidad local o invitada, tradicionalmente encendía la primera vela ante el santuario de Nuestra Señora de la Brecha. Entonces comenzaba la procesión, dirigiéndose desde la catedral hasta la Puerta Drouaise. De regreso, llegaban a la Capilla dentro de la cual se encontraba una estatua de la Santísima Virgen sobre la piedra angular del templo, que fue erigido en 1599 en recuerdo de este evento, y sería destruido finalmente por los revolucionarios.

Pero antes de eso, el cronista Duparc cuenta que el ejército hugonote – protestantes franceses calvinistas -, considerado en el siglo XVI uno de los mejores que había en Europa, atacó una vez más Chartres. Los habitantes colocaron la estatua de Nuestra Señora de la Brecha en la puerta de Drouaise, nuevamente. Los enemigos dispararon con cañones y arcabuses, sin poder darle a la imagen ni una sola vez. Para demostrar cuánto daño hicieron, el puente de la puerta se rompió y cortó en dos por las balas de cañón, y alrededor de la figura estaba lleno de marcas de los disparos. Sin embargo, la estatua permaneció intacta, a pesar de los esfuerzos del enemigo de destruirla.

En 1843 se volvió a erigir un oratorio en su honor, y continuaron las procesiones. Nuestra Señora de la Brecha se celebra el 14 de marzo.

Procesión en Chartres de 1927

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