Necesidad de la Inmaculada Concepción

La Santísima Virgen apenas había empezado a ser, cuando ya se dirigió a Dios; y al mismo tiempo que su alma animó su cuerpo, la caridad poseyó su corazón; porque Su Hijo Santísimo, en el momento de su Concepción, la favoreció con una gracia que la eximió del pecado original.

De alguna manera se debía a la gloria de María este privilegio, y a la calidad de Madre de Dios, a que su Hijo Santísimo la elevaba. Basta comprender lo que es ser Madre de Dios, para entender que no pudo ser sujeta al pecado original. Sólo esta calidad es una demostración sensible de esa verdad. Desde que María es Madre de Dios, todos los Padres concluyen que se la debe eximir de todo lo que tenga mezcla de bajeza y de delito, como cosa repugnante a su dignidad. Por ello aseguran que su cuerpo fue libre de la más mínima impureza, de todos los movimientos de la concuspicencia, durante su vida, y de la corrupción después de la muerte; y su alma aún de las faltas más veniales. Es así porque es incompatible todo esto con la dignidad de Madre de Dios.

El pecado original, que la había de hacer enemiga de aquel Señor, que debía llevar en su purísimo seno, y la esclavitud del demonio, ¿es acaso menos incompatible con esta dignidad?

Jesucristo, pues, eximió a la Santísima Virgen del pecado original, porque debía esto a Su propia gloria, y a la calidad de Hijo de María. Porque la deshonra de la Madre, lo hubiera sido también del Hijo; y la infamia del pecado, que hubiera desairado a la Madre, habría deslustrado la gloria de los principales atributos de Jesús, esto es, Su bondad, Su santidad y Su sabiduría.

¿Cómo podía, sin desairar su bondad, negar una gracia a Su Madre, que le costaba tan poco? Cuando Su Divina Majestad manda honrar padre y madre, ¿cómo iba a permitir que se deshonrase la Suya, permitiendo ni por un instante que fuese esclava del demonio?

La santidad del Hijo se hallaba interesada en la pureza de la Madre, porque ¿como podía sufrir que María, que debía ser Templo de la Divinidad, fuese antes profanada con la posesión del demonio? ¿Hubiera sido después habitación digna de Dios? No. Su sabiduría le obligaba a eximir a María Santísima del pecado original, pues quería tomar de ella la sangre que después lavaría nuestros pecados, y que hubiera sido menos propia a purificarnos si antes hubiese sido manchada con el pecado original.

Los Santos Padres, los Doctores, los fieles y la iglesia misma se interesan en eximir a la Santísima Virgen del pecado original. Y Ella, si Dios lo hubiese dejado a su elección, sin duda hubiera elegido primer estar libre de pecado que ser Madre de Dios. Porque es mayor desgracia ser enemiga de Dios, que no ser Su Madre. Es necesario, por tanto, que sea una inmensa infelicidad estar en pecado, estar fuera de la gracia de Dios, ser Su enemigo, aún casi sin culpa propia, como sucede en el pecado original, y aunque fuera por un momento.

¿Qué será entonces de quienes se encuentran en pecado voluntariamente, como se está todos los días, no por sólo un momento sino meses o años enteros? Grande es la ceguera que impide conocer lo que es ser enemigo de Dios, objeto de Su aborrecimiento infinito y de Su ira omnipotente. Pero esta insensibilidad es la que hace que no temamos las consecuencias de ello, ni pongamos el remedio, sino que nos quedemos tranquilos, como si no sucediese nada malo. ¡Eso sí es una desgracia, permanecer fuera de la amistad de Dios, y vivir en riesgo de perdernos! Tomando esto en cuenta, encomendémonos a la Santísima Virgen, y pidámosle por su Inmaculada Concepción, que nos alcance un corazón limpio y despegado del pecado.

About the author /


Boanerges | Resistencia Católica. Para instruir en la sana doctrina y contradecir a quienes la niegan. "Non nobis, non nobis, Domine Sed nomini tuo da gloriam" | www.elboa.org

Related Articles

Suscríbase a la Resistencia

Suscríbase a la Resistencia

Únase a nuestro apostolado y reciba gratis en su correo todas nuestras actualizaciones, libros y novedades. Rezaremos por todos nuestros suscriptores, familias y actividades.

Galerías Visuales

    BOANERGES | Resistencia Católica

    Para defender la sana doctrina y combatir a quienes la contradicen | Salve, Roma! In te aeterna stat historia, Inclyta, fulgent gloria Monumenta tot et arae. Non praevalebunt horrendae portae infernae, Sed vis amoris veritatisque aeternae.

    Sitio Certificado y Verificado

    elboa.org Webutation
    A %d blogueros les gusta esto: