Loyola vs. Lutero

Los anuncios de conmemoraciones de la revolución protestante, hecha de rebeldía y odio a los esplendores de la Santa Iglesia, pretendiendo reformar para subvertir, obligan en conciencia a los católicos a rememorar las verdades más profundas de este golpe a la Cristiandad. ¿Qué mejor, siguiendo la más recta espiritualidad católica, que contrastar los espíritus de sus fundadores así como con Cristo nuestro Señor contrastamos los demonios de las falsas religiones?

El penitente y el impenitente

El noble Ignacio de Loyola abraza la carrera militar. Las glorias de las armas y sus atractivos le arrastran por caminos mundanos. Sin embargo está dispuesto a ofrecer su propia vida en cumplimiento del deber: antes morir que rendirse al enemigo. Herido en cumplimiento de su deber y arrojo viril, convalece tras una batalla heroica. Allí lee la vida de Nuestro Señor Jesucristo y vidas de santos. Se siente tocado en el alma. Anhela una vida más perfecta al servicio del Rey de Reyes. Se convierte en un penitente.

Lutero, viendo en riesgo su vida promete seguir la vida religiosa si se salva. Pasado el peligro jura votos solemnes de pobreza, obediencia y castidad, ordenándose sacerdote. “Sacerdos in aeternum”, sacerdote para siempre. Poco a poco va haciéndose infiel a sus deberes, se aparta de las enseñanzas de la única Iglesia verdadera y, llamado a retractarse y desmontados sus errores, se resiste por amor a sus vicios y pecados: se hace impenitente.

Un re-formador y un de-formador

San Ignacio comienza por reformarse a sí mismo. Vence el apetito de la carne ligándose a un voto de castidad. El de las riquezas dejando todo cuanto tenía y se le ofrecía como noble y militar, renuncia a todas las promesas del mundo. La soberbia y ambición las somete con un voto de obediencia y de rehusar dignidades, que hizo más tarde, después de ordenado sacerdote.

Lutero comienza por deformarse a sí mismo. Da rienda suelta a los apetitos de la carne, desligándose sin derecho, cometiendo perjurio y sacrilegio, del doble voto de castidad como religioso y sacerdote. Se deforma a si mismo repudiando sus votos de pobreza consumido por el apetito de riquezas. Su soberbia y orgullo destrozan los votos de obediencia, rechazando someterse a autoridad alguna sobre la tierra ni siquiera a la de toda la Iglesia universal. Se obedece a si mismo y se pretende intérprete y rector de su propia doctrina.

“Compañía de Jesús” y “Compañía de?”

San Ignacio, por medio de sus Ejercicios, trata de mover a los demás a dejar las riquezas para abrazarse con la pobreza de Cristo Nuestro Señor. A vencer la vanidad de los honores mundanos para abrazarse con los oprobios y menosprecios. A quebrantar el apetito de la soberbia para imitar la mansedumbre y humildad de Cristo. Y por medio de estos escalones llevarlos a las demás virtudes (Ejercicios, Meditación de las dos banderas, etc). Se rodea de jóvenes eminentes de la Universidad de París y dejan todo por Cristo y funda la Compañía de Jesús.

Lutero, por medio de sus elocuentes sermones, conversaciones y escritos, tiende redes y cadenas a los sacerdotes, frailes y monjas, para que rompan sus votos y abandonen la castidad, la pobreza y la obediencia. Despierta apetitos de riquezas, prometiendo a sus secuaces los bienes de los conventos y propiedades eclesiásticas que usurpan, para que fácilmente alcancen el vano honor del mundo y lleguen a “crecida soberbia” con el desprecio de toda autoridad. Por medio de estos escalones les conduce a todos los demás vicios. Así se vio pronto rodeado de una multitud de personas enriquecidas con bienes ajenos y de una caterva de curas, monjas y frailes desertores que piden licencias para sus corrupciones. Lutero formó la Compañía de?

San Ignacio cuenta entre sus enemigos a todos los enemigos de Cristo

Lutero cuenta entre sus amigos a los peores enemigos de Cristo y del cristianismo.

¿Quiénes de estos dos conformó mejor su vida con la de Cristo y es, por tanto, más digno de imitación? ¿Es posible, en conciencia, admitir semejanzas o festejos por la funesta hora de la deformación luterana y su rebeldía contra todo lo más santo y elevado?

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