La conversión de una baronesa anglicana

El 21 de julio de 1822 nacía en Richmond, Surrey, la única hija del miembro del parlamento inglés y Teniente General Charles Ashe à Court-Repington. La noticia del nacimiento de Mary Elizabeth Ashe à Court-Repington alegró por igual a su tío, William à Court, primer Barón Heytesbury y embajador británico en la Corte Imperial Rusa de San Petersburgo.

24 años después – agosto de 1846 – Mary Elizabeth contraía matrimonio con el Honorable Sidney Herbert, hijo segundo del decimoprimer Conde de Pembroke. Intelectual precoz, ella se había hecho “peelite”, partidaria de la facción disidente del Partido Conservador británico liderada por Sir Robert Peel, férreo partidario del libre comercio contra el de los proteccionistas liderados por Benjamin Disraeli. El año anterior, durante la gran hambruna de Irlanda, lograron bajar los precios gracias a derogar las leyes del maíz, pero les costó ser separados del partido Conservador y perder el gobierno, que quedó en manos de la izquierda laborista.

Durante la Guerra de Crimea (1853-1856), su esposo fue nombrado Secretario de Guerra y ella se convirtió en una aliada de Florence Nightingale. En 1862 Su Majestad británica le hizo el primer Barón Herbert de Lea y Par del Reino, pero murió pocos meses después. Con apenas 39 años Lady Herbert quedó viuda y madre de cuatro hijos jóvenes y tres pequeñas hijas.

George, su hijo mayor, heredó la baronía y al año siguiente sucedió a su tío como el decimotercer Conde de Pembroke y décimo Conde de Montgomery.

Por muchos años Lady Herbert había estudiado la fe católica y sentía un fuerte deseo de convertirse, pero le retenía el natural temor de que las leyes protestantes le arrebatasen a sus pequeños hijos si lo hiciese. Tales sentimientos eran bien conocidos por el amigo íntimo y director espiritual de la pareja, el famoso y futuro Cardenal Manning, incluso desde antes de su propia conversión a la fe católica en 1854. Precisamente por ese conocimiento y por la alta nobleza de Lady Herbert, Manning no quiso crear complicaciones políticas para la familia y los católicos bajo el anglicanismo, por lo que decidió cortar relaciones con la aristocrática familia Herbert.

Sin poder resistir más tiempo la distancia del futuro Cardenal, ella le visitó y, de rodillas, ella pidió su bendición; él, en silencio, se la concedió.

Más y más atraída por la fe, ella abrió su corazón y le reveló sus temores futuros al religioso. Él le preguntó si ella conocía a Santa Juana Francisca Frémyot, baronesa de Chantal, hija espiritual de San Francisco de Sales – Duque de Saboya y Obispo de Ginebra – y célebre cofundadora de la Orden de la Visitación de Nuestra Señora. “Cuando ella comunicó a sus hijos que tomaría la vida religiosa, su hijo se atravesó en el umbral de la puerta para impedírselo”, le contó Manning, “pero ella, sin temor, le pisó, pasando sobre él”.

El ejemplo de la baronesa de Chantal ayudó a Lady Herbert a encontrar las fuerzas morales para enfrentar su conversión. Cinco años después de enviudar, una de las más nobles damas de Inglaterra abjuraba del anglicanismo y entraba a la Iglesia Católica.

Inflamada por la santa fe y la gracia de la conversión, Lady Mary Herbert no quedó en la Iglesia como una católica más: ella tomó en sus manos la causa del ultramontanismo, y como ardorosa defensora del Papado y sus derechos luchó contra la conjura masónica junto a Manning, el nuevo Arzobispo de Westminster, ahora campeón inglés por la causa de la proclamación del dogma de la infalibilidad pontificia en el Concilio Vaticano (1870).

Como temía razonablemente, para asegurar la sucesión de los Herbert, el parlamento británico le prohibió llevar a sus hijos a Misa. Luego sus hijos le fueron arrancados de su seno por los anglicanos y criados por la “iglesia de Inglaterra”, y luego recompensados con puestos en la Cancillería. Sólo Mary, su hija mayor, le siguió en la fe católica.

Como no le gustaba el añadido “de Lea” dado por la Reina posteriormente – ella nació Mary Elizabeth Ashe à Court-Repington y su esposo Conde de Pembroke – se hacía llamar simplemente Elizabeth Herbert, pero el pueblo no le llamaba “Lady de Lea” sino “Lady Lightening” (focos), por su ardiente caridad y entrega en actos de caridad y lucha por los intereses católicos. Trabajó en colaboración con el Cardenal Vaughan para crear el Colegio Misionero Extranjero de San José, en Mill Hill Park, Londres. Fue inaugurado en 1869. Los estudiantes misioneros en Mill Hill se convirtieron en el centro de su vida y su trabajo.

Ella fue la amiga íntima y corresponsal de muchos eminentes victorianos, entre ellos políticos de renombre como Benjamin Disraeli, Palmerston y Gladstone; reformadores sociales como Florence Nightingale y líderes en el resurgimiento católico como el Cardenal Newman, el Cardenal Vaughan y el Cardenal Manning. Ella figura como Lady Chiselhurst en la novela de W.H. Mallock, “The Old Order Changes” (1886), y como Lady St Jerome en “Lothair” (1870), la novela alegórica de Benjamín Disraeli, El primer ministro la describe: “Ella era hija de una casa protestante, pero, durante una estadía en Roma después de su matrimonio, había vuelto a la antigua fe, que profesaba con las convicciones entusiastas de un converso. Toda su vida estuvo dedicada al triunfo de la causa católica; y siendo una mujer de considerable inteligencia y de espíritu ardiente, se había convertido en un poder reconocido en la gran confederación que tanto ha influido en la raza humana y que todavía no ha desempeñado quizás un papel poderoso en las fortunas del mundo”.

Como intelectual destacó por sus obras “Impressions of Spain in 1866” (Richard Bentley, 1867), “Cradle Lands (travels in Egypt and Palestine)” (1867), “Wives and Mothers of the Olden Time” (1871), “A Search after Sunshine, or Algeria in 1871” (Bentley, 1872), “Wayside Tales” (1880) y “Edith”, su novela autobiográfica. Además escribió varias historias – algunas de ellas autobiográficas – artículos (muchos contribuyeron a la Revista de Dublín) y muchas biografías y ensayos biográficos, en su mayoría de figuras religiosas, traducidas o parafraseadas a partir de originales franceses. Entre estas últimas se incluyen las biografías de Santa Mónica, San Juan Bautista de Rossi, Monseñor Félix Dupanloup, San Gabriel de la Dolorosa, el presidente mártir del Ecuador Gabriel García Moreno, el noble arzobispo y hombre del Estado pontificio Frédéric-François-Xavier Ghislain de Mérode, etc.

Lady Herbert continuó teniendo mucha influencia en la alta sociedad británica. Ella escribió y tradujo extensamente, trayendo al público inglés la obra “García Moreno”, el aclamado libro original francés del Padre Augustine Berthe. Tras su conversión ella peregrinó anualmente a Roma. El 30 de octubre de 1911, la baronesa Herbert de Lea, escritora, traductora, filántropa y figura social influyente, entregó su alma a Dios en Herbert House, Londres. Fue enterrada junto con el Cardenal Vaughan en Mill Hill, donde su tumba llevaba el simple epitafio, “The Mother of the Mill’. “La Madre del Molino’. El relato de su conversión se encuentra consignado en “Cómo entré en el redil”, escrito por ella misma.

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