El Purgatorio y el abuso de la gracia

Nada es más necesario que la gracia, y no obstante no hay cosa de la que tengamos menos cuidado. No hay nada más precioso, y nada más menospreciado. Se entiende por abuso de la gracia a la negligencia en corresponder a los auxilios que Dios nos da, y a las invitaciones que nos extiende para practicar la virtud y santificar nuestras almas. Esta gracia que Dios nos ofrece es un regalo precioso, que no debemos despreciar; es la semilla de salvación y de mérito, que no está permitido dejar improductiva. Ahora, esta falta es cometida cuando no respondemos con generosidad a la Divina invitación. Por ejemplo: recibo de Dios el movimiento de dar una limosna; una voz interior me invita a hacerlo, pero cierro mi corazón, o doy con mano miserable. Esto es un abuso de gracia. Puedo corregir mis vicios, una voz interior me urge a hacerlo, pero no quiero darme ese trabajo. Nuevamente, esto es abuso de gracia.

La gracia vale la sangre de Dios, y Él dio su vida para merecérnosla, por lo que, cuando nosotros malogramos la gracia, pisamos con los pies la sangre de Jesucristo. Este pecado es severamente castigado en el Purgatorio. Santa María Magdalena de Pazzi nos cuenta que una de sus hermanas en religión tuvo mucho que sufrir tras su muerte por no haber correspondido a la gracia en tres ocasiones. Ocurrió que cierto día de fiesta se sintió inclinada a hacer un poco de trabajo; era sólo un bordado, pero que no era en absolutamente necesario, y podía posponerse para otro momento más apropiado. La inspiración de la gracia le dijo que se abstuviera de hacerlo para respetar la solemnidad del día; pero ella prefirió satisfacer la natural inclinación que tenía hacia ese trabajo, bajo el pretexto de que era una nadería. En otra ocasión, notando que la observancia de un cierto punto de la Regla había sido omitido, y que haciéndolo saber a sus superioras habría resultado un bien para la comunidad, omitió hablar de ello. La inspiración de la gracia le dijo que hiciera ese acto de caridad, pero el respeto humano la detuvo. Una tercera falta fue por un apego insano hacia sus familiares en el mundo. Todos los afectos de una esposa de Jesucristo pertenecen a su Divino Esposo; pero ella dividió su corazón ocupándose demasiado con los miembros de su familia. Aunque sabía que su conducta al respecto era defectuosa, no obedeció al impulso de la gracia, y no intentó corregirlo. La hermana, por otro lado muy edificante, falleció algún tiempo después, y Santa María Magdalena rezó por ella con su usual fervor.

Pasaron dieciséis días hasta que la difunta se apareció a la santa para anunciarle su liberación. Magdalena expresó su asombro de que la hermana sufriera tanto, y entonces le fue revelado que esta alma había debido expiar su abuso de gracia en los tres casos que hemos mencionado, y que esas faltas la habrían detenido más tiempo en sus tormentos si Dios no hubiera considerado la parte más satisfactoria de su conducta. Él había abreviado sus sufrimientos debido a su fiel observancia de la Regla, su pureza de intención, y su caridad hacia sus hermanas. (Cepari, Vie de Sainte Madeleine de Pazzi).

Por esto es sumamente importante tomar en consideración cada uno de esos movimientos que Dios pone en nuestro interior, y cumplir con ellos lo antes y mejor que nos es posible.

Aunque se desvía un poco del tema, es interesante agregar, respecto al caso de la religiosa, que aquellos que en este mundo han recibido más gracia, y más medios de pagar sus deudas espirituales, serán tratados con menos consideración que aquellos que han tenido menos oportunidades de hacer satisfacción durante su vida.

Santa Margarita María de Alacoque, sabiendo de la reciente muerte de tres personas, dos religiosas y una seglar, comenzó inmediatamente a rezar por el reposo de sus almas. Era el primer día del año. Nuestro Señor, conmovido por su caridad, y tratándola con una inefable familiaridad, se dignó aparecer ante ella; y mostrándole las tres almas en las fieras prisiones en que languidecían, le dijo: “Hija mía, como regalo de Año Nuevo, te doy la liberación de una de estas tres almas, y la dejo a tu elección. ¿A cuál liberaré?”. “¿Quién soy yo, Señor”, replicó ella, “para decir quién merece la preferencia? Dígnate hacer Tu la elección”. Entonces Nuestro Señor liberó al seglar, diciendo que sentía menos ver sufrir a los Religiosos, porque durante su vida habían tenido más medios para expiar sus pecados.

Aquellos que comprenden estas verdades, por lo tanto, no tienen excusa para dejar de lado lo que por distintos medios Dios aclara en sus entendimientos, porque es también un abuso de gracia el conocer y no practicar lo que se sabe y entiende como mejor.

About the author /


Boanerges | Resistencia Católica. Para instruir en la sana doctrina y contradecir a quienes la niegan. "Non nobis, non nobis, Domine Sed nomini tuo da gloriam" | www.elboa.org

Related Articles

Suscríbase a la Resistencia

Suscríbase a la Resistencia

Únase a nuestro apostolado y reciba gratis en su correo todas nuestras actualizaciones, libros y novedades. Rezaremos por todos nuestros suscriptores, familias y actividades.

Galerías Visuales

    BOANERGES | Resistencia Católica

    Para defender la sana doctrina y combatir a quienes la contradicen | Salve, Roma! In te aeterna stat historia, Inclyta, fulgent gloria Monumenta tot et arae. Non praevalebunt horrendae portae infernae, Sed vis amoris veritatisque aeternae.

    Sitio Certificado y Verificado

    elboa.org Webutation
    A %d blogueros les gusta esto: