Cómo bendecir su hogar en Epifanía

Epifanía significa manifestación o revelación esplendorosa. La Iglesia conmemoraba este acontecimiento el mismo día de Navidad, como consigna ya en el año 361 el historiador romano Ammianus Marcellinus. En el año 534, bajo el espíritu medieval, la Iglesia separó la fiesta, para gloria de Dios, fijándola el 6 de enero con prescripciones de júbilo y pompa: Nuestro Señor Jesucristo no se revela sólo a los judíos llamados a ser el pueblo de Dios, sino a todas las gentes de la tierra, representado en los Santos Reyes, llamados Sabios o Magos por los asombrosos conocimientos científicos que poseían y su ansias de Verdad. Con esta fecha los católicos cerramos el ciclo de Navidad.

Suele confundir a los fieles el adjetivo “magos”, confundiéndolos con los cultores de artes diabólicas y supercherías. Son los santos reyes sabios astrónomos, entre otras disciplinas, y por lo mismo llamados “magos”. Apasiona a la ciencia moderna el descubrimiento de adelantos científicos tan antiguos que hoy alcanzamos sólo a costa de enormes gastos y trabajos, tecnología e investigación.

Ellos, de nobles estirpes reales, comprendieron que frente a la decadencia nauseabunda en que había caído el mundo de aquel entonces, nacería el Redentor y sería entre el pueblo elegido. ¿Qué signo les señalaría el suceso más importante de la historia? Como estudiosos de los cielos, esperaron que una estrella les diese aviso y les guiase. Esta comprensión pasó desde los primeros sabios hasta sus nobles descendientes a lo largo de los tiempos. Su fe fue recompensada en quienes vieron en los cielos la Estrella que les guió hasta Belén de Judá. ¿Cómo presentarse, de acuerdo a las costumbres de magnificencia oriental, ante el rey de reyes? Prepararon caravanas con esclavos y bestias cargadas con los más ricos presentes, para salir al encuentro del Soberano Universal y le encontraron en la humilde gruta donde el Creador había nacido. Ante Él se postraron, en espíritu devoto, en oración y complacidos ante la magnificencia real de Nuestra Señora, el porte majestuoso de San José, la sublime perfección del divino Niño, los cánticos angélicos y todo el espíritu sobrenatural que envolvía la augusta escena.             

 Es cristiana y piadosa costumbre – recogida en el Ritual Romano – bendecir los hogares y lugares de trabajo – con especial regocijo entre cristianos de la Europa germana y eslava – grabando los portales con tizas bendecidas. Es una referencia a la sangre de los corderos en las puertas del Antiguo Testamento.

Para bendecir anualmente nuestro hogar, entre las cifras del año escribimos CMB, “Christus Mansionem Benedicat”. Las dos primeras señalan el siglo y las últimas el año presente. En este caso sería 20CMB17 y los años siguientes variarán los últimos dígitos. Es una fiesta que conviene remarcar en la familia, con alguna comida especial, cánticos y lectura espiritual. Los niños se divierten al escribir ellos mismos con tiza – entre risas y con ayuda de sus padres – en las puertas de acceso a la casa. La inscripción protectora permanece hasta la fiesta de Pentecostés, o hasta que la borre la lluvia. CMB también honra a los santos Reyes Magos por sus iniciales: Carpar (Gaspar), Melchior (Melchor) y Balthassar (Baltasar), que, a su vez, representan los continentes europeo, asiático y africano respectivamente.

Al proclamarnos un hogar cristiano e invocar la protección de Dios –“Christus Mansionem Benedicat”, “Cristo bendiga esta morada”- rechazamos las acechanzas de Satanás e invitamos a los santos ángeles ya todos los santos a convivir en nuestra morada.

Siguiendo el Ritual Romano, la bendición de la tiza – previa a la inscripción de los santos signos sobre los portales de la casa – se realiza bajo la residencia del sacerdote. Si no se cuenta con un religioso presente, será el padre de familia quien presida, sin pronunciar las oraciones previas: deberá omitirse el diálogo inicial, sustituyendo la señal de la cruz por rociar agua bendita sobre las tizas.

Bendición de la tiza
en la Fiesta de la Epifanía

V/. Nuestro Auxilio es el Nombre del Señor.
R/. Que hizo el cielo y la tierra.
V/.El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Bendice †, Señor, esta criatura, la tiza, para que contribuya a la salvación del género humano, y concédenos que, por la invocación de Tu santísimo Nombre, todos los que la utilicen o escriban con ella en las puertas de su casa los nombres de Tus santos Gaspar, Melchor y Baltasar, por su intercesión y sus méritos, reciban la salud del cuerpo y la protección del alma. Por Jesucristo Nuestro Señor.

R. Amén.

 

Ex Rituale Romanum
Benedictio Cretae
In Festo Epiphaniae

V/. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
R/. Qui fecit caelum et terram.
V/. Dóminus vobíscum.
R/. Et cum spíritu tuo.

Béne † dic, Dómine Deus, creatúram istam cretae: ut sit salutáris humáno géneri; et praesta per invocatiónem nóminis tui sanctíssimi, ut, quicúmque ex ea súmpserint, vel in ea in domus suae portis scrípserint nómina sanctórum tuórum Gásparis, Melchióris et Baltássar, per eórum intercessiónem et mérita, córporis sanitátem, et ánimae tutélam percípiant. Per Christum Dóminum nostrum.

R/. Amen.


El rito de la bendición de la casa, siguiendo los preceptos de la Santa Iglesia, se realiza como sigue:

Ex Rituale Romanum
Benedictio domorum 
In Festo Epiphaniae

In ingressu

V/. Pax huic dómui.
R/. Et omnibus habitántibus in ea.

Antiphona. Ab Oriénte venérunt Magi in Béthlehem, adoráre Dóminum: et, apertis thesáuris suis, pretiósa múnera obtulérunt, auri Regi magno, thus Deo vero, myrrham sepultúrae ejus. Alleluja.

Canticum Beatae Mariae Virginis

Magnificat * anima mea Dominum ;
Et exsultavit spiritus meus * in Deo salutari meo.
Quia respexit humilitatem ancillae suae: * ecce enim ex hoc beatam me dicent omnes generationes.
Quia fecit mihi magna qui potens est: * et sanctum nomen ejus,
et misericordia ejus a progenie in progenies * timentibus eum.
Fecit potentiam in brachio suo, * dispersit superbos mente cordis sui,
deposuit potentes de sede, * et exaltavit humiles,
esurientes implevit bonis, * et divites dimisit inanes.
Suscepit Israel puerum suum, * recordatus misericordiae suae,
sicut locutus est ad patres nostros, * Abraham et semini ejus in saecula.
Gloria Patri, et Filio, * et Spíritui Sancto.
Sixut erat in principio, et nunc et semper, * et in saecula saeculorum. Amen.

Interea aspergitur et incensatur domus, et in fine repetitur Antiphona: Ab Oriénte venérunt, etc.

Pater noster secreto usque ad

V/. Et ne nos indúcas in tentatiónem.
R/. Sed líbera nos a malo.
V/. Omnes de Saba vénient.
R/. Aurum et thus deferéntes.
V/. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R/. Et clamor meus ad te véniat.
V/. Dóminus vobiscum.
R/. Et cum spíritu tuo.

Oratio
Orémus. Deus qui hodiérna die Unigénitum tuum géntibus stella duce revelásti concéde propítius ut qui iam Te ex fide cognóvimus usque ad contemplándam spéciem tuae celsitúdinis perducámur. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritu Sancti Deus per ómnia saécula saeculórum. R. Amen.

Responsorium. Illumináre, illumináre, Jerúsalem, quia vénit lux tua : et glória Dómini super te orta est, Jesus Christus ex María Vírgine.

V/. Et ambulábunt Gentes in lúmine tuo : et reges in splendóre ortus tui.
R/. Et glória Dómini super te orta est.

 Oratio
Oremus. Béne † dic, Dómine, Deus omnípotens, locum istum (vel domum istam) : ut sit in eo (ea) sánitas, cástitas, victóriae virtus, humílitas, bónitas et mansuetúdo, plenitúdo legis et gratiárum áctio Deo Patri, et Fílio, et Spíritui Sancto ; et haec benedíctio máneat super hunc locum (vel hanc domum), et super habitántes in eo (ea). Per Christum Dóminum nostrum. R. Amen.

Del Ritual Romano

Bendición de las casas
en la festividad de la Epifanía

A la entrada

V/. Paz a esta casa.
R/. Y a todos los que en ella habitan.

Antífona. De Oriente han venido los Magos a Belén para adorar al Señor; y, abriendo sus tesoros, le han ofrecido preciosos dones: el oro del Gran Rey, el incienso de Dios verdadero y la mirra para su sepultura, aleluya.

Cántico de la Santísima Virgen

Proclama mi alma la grandeza del Señor, * se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador.
Porque ha mirado la humillación de su esclava: * por eso desde ahora me felicitarán todas las generaciones.
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: * y Su nombre es santo.
Su misericordia llega a sus fieles * de generación en generación.
Él hace proezas con Su brazo: * dispersa a los soberbios de corazón,
Derriba del trono a los poderosos * y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes * y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, Su siervo, * acordándose de Su misericordia.
Como lo había prometido a nuestros padres, * en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.
Gloria al Padre y al Hijo * y al Espíritu Santo.
Como era en el principio y ahora y siempre * y por los siglos de los siglos. Amén.

Durante el canto del Magníficat, el sacerdote asperje e inciensa la casa. Al final, se repite la antífona: Ab Oriénte venérunt, etc.

Padre nuestro en secreto hasta

V/. Y no nos dejes caer en tentación.
R/. Mas líbranos del mal.
V/. Todos acudirán desde Saba.
R/. Trayendo oro e incienso.
V/. Señor, escucha mi oración.
R/. Y hasta Ti llegue nuestro clamor.
V/. El Señor sea con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Oración
Oremos. Oh Dios, que en el día de hoy revelaste a las naciones a Tu Unigénito por la estrella conductora, concédenos propicio que ya que Te hemos conocido por la fe, seamos llevados a la contemplación de la belleza de Tu excelsitud. Por el mismo Señor Nuestro Jesucristo, que contigo vive y reina en unidad con el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. R. Amen.

Responsorio. Ilumínate, ilumínate, oh Jerusalén, pues llega el que es tu luz y la gloria del Señor ha aparecido sobre ti: Jesucristo, nacido de la Virgen María.

V/. Caminarán las naciones bajo tu luz y los reyes en el esplendor de tu amanecer.
R/. La gloria del Señor ha aparecido sobre ti.

Oración
Oremos. Ben † dice, oh Señor, Dios todopoderoso, este lugar (o esta casa): para que haya en él (ella) salud, castidad, la fuerza de la victoria, humildad, bondad y mansedumbre, la plenitud de la ley y acción de gracias a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo; y que esta bendición permanezca sobre este lugar (o esta casa) y sobre sus moradores. Por Cristo Nuestro Señor. R. Amén.


El espíritu de Epifanía – que recuerda las tres grandes manifestaciones de Cristo como Redentor y Señor en la adoración de los Reyes Magos, el bautismo en el Jordán y el milagro de las bodas de Caná – es de gozo y devota contemplación de Su Gloria. Por eso bendecimos el agua en la noche y las casas en el día.

San Juan Crisóstomo nos cuenta como ya en esa época los cristianos acudían a la bendición refinada posteriormente entre los países germánicos como el “agua de los Tres Reyes”, que simboliza las aguas bautismales de Cristo en el río Jordán. Es por este motivo que el agua de Reyes se utiliza como sacramental doméstico durante todo el año. La Santa iglesia bendice las casas en honor a la Sagrada Familia, y les colma de bienes espirituales y la prosperidad material para servir a Dios con libertad y largueza. Con este ritual purificamos nuestros hogares de toda acechanza del Enemigo infernal y nos consagramos al santo servicio de la Cristiandad. En Epifanía, al recordar las bodas de Caná, renovamos los votos matrimoniales cristianos, bendecidos por Nuestro Señor y la Santísima Virgen con su augusta presencia y el primer milagro que inaugura la vida pública del Redentor; al convertir el agua en vino nos promete los dones materiales y espirituales en la vida terrena y los preciosos de la vida eterna.

Bendecir las casas no es sólo una costumbre piadosa: es además una elevación del espíritu de las fiestas navideñas y un santo medio para comenzar el año que nace, invocando las bendiciones de un Dios providente, misericordioso y bueno, sobre nosotros Sus hijos. En este ambiente iluminado por la piedad, intercambiamos regalos, figuras que simbolizan nuestra alegría por el nacimiento del Redentor y la prosperidad que deseamos a quienes les reciben. Sobre los portales escribimos los signos sagrados como se ilustra en el ejemplo:

Bendición de las casas en Epifanía 20+C+M+B+17 Christus Mansionem Benedicat (Que Cristo bendiga esta morada)

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