Boanerges Responde: Indulgencias

Pregunta. Buenos días. Quisiera preguntar por las indulgencias. Después de leer algunos artículos aquí y en otros sitios me dio curiosidad mirar los libros religiosos de mi abuela y veo que seguido mencionan las indulgencias. Cuando le pregunté a mi párroco no me dijo que no seguían existiendo, pero sí que mejor me preocupase de las necesidades de los pobres ahora. Amigos de la parroquia me dijeron que eso ya no se usaba. ¿Me podrían decir algo al respecto? ¿Por qué existen y cómo puedo ganarlas? Gracias y que Dios me los Bendiga.
Respuesta: Que la paz del Espíritu Santo sea en su alma y le colme de su Divino Amor. Las indulgencias no son un asunto ni de moda ni han dejado de existir. Es más: con la crisis religiosa contemporánea se reza menos, se ofrecen mucho menos sacrificios y las benditas almas están más abandonadas que nunca, sin contar que quienes mueren hicieron en vida muy poco por sus padecimientos en el Purgatorio, si lo merecen. Las benditas almas están sufriendo ahora; no es un asunto para dejar para otro día.
Veamos: una indulgencia es una remisión, un perdón, que se concede a las penas temporales que merecemos por las consecuencias de nuestros pecados. Si usted comete un delito, un crimen cualquiera, tiene por una parte la culpa de haberlo realizado y, por otra, una pena, castigo o sanción –proporcional a su gravedad- por el crimen. Su culpa no puede ser eliminada: usted es culpable de lo que hizo. Sin embargo, la indulgencia, la bondad del juez, puede perdonar las penas que implican sus crímenes. Por eso se llaman indulgencias. Ahora bien, esta remisión puede ser plenaria (completa) o parcial, es decir, de una parte del pago debido. Por eso es tan importante ganaras para nosotros mismos y, por sobre todo, por las benditas almas que ya no pueden merecerlas. Con ellas cumplimos todos los deberes de la caridad al ganarlas: están en un estado de mayor necesidad que cualquier padecimiento en la tierra.
Es más: aún después de la confesión, cuando sus pecados han sido perdonados en virtud del Sacramento de la Penitencia, tras su arrepentimiento, dolor, reparación e intención firme de no volver a pecar, hay una deuda de justicia que usted debe pagar por el daño hecho. Pongamos un ejemplo muy común: una persona comete un pecado de calumnia. Ha mentido conscientemente causando un daño a la reputación de una persona. Ese daño continúa, aun cuando esa persona le perdone y se haya usted confesado.
La enseñanza contínua de los santos y los avisos que nos ofrecen las revelaciones privadas, nos advierten que la mayoría de las almas buenas, que merecen el cielo, dejan esta vida con una gran deuda de la pena temporal para ser reparada en el Purgatorio, aún cuando se haya cumplido en esta vida proporcionalmente con oraciones, contrición, ayuno y buenas obras ofrecidas a Dios.
Tradicionalmente el pago de la deuda del pecado que remitimos se indica en días o años. Es una confusión muy común que se piense que sean años o días en el Purgatorio. En el Purgatorio el tiempo no es como el terrestre. Es una indicación de la misericordia de la Iglesia que hace para con nosotros, remitiendo en forma relativa una parte de la deuda temporal al como sería por la realización de las antiguas penitencias canónicas por ese período equivalente. Por eso se indican, por ejemplo, 40 días o 7 años.
Las antiguas penitencias, visto el rigor de la Justicia Divina, eran bastante severas. Por ejemplo, se excluía de la iglesia y penitencias muy pesadas durante todo el período de Cuaresma (40 días) para los culpables de pecados públicos importantes. Las indulgencias por obras meritorias son una absolución del castigo temporal más allá de las penitencias, generalmente mínimas, que hoy en día se otorgan en la Confesión.
La Santa Iglesia, desde el tesoro infinito de las satisfacciones del Divino Redentor y de los méritos de sus santos, prevé la remisión de las penas temporales a través de oraciones indulgenciadas, el ayuno y las buenas obras. Por lo general esta remisión puede aplicarse para uno mismo o para las almas del Purgatorio. Para ganar cualquier indulgencia uno debe tener intención recta, estar en estado de gracia y cumplir con las condiciones prescritas.
Los siete requisitos para obtener indulgencia son:
1. La intención de ganar la indulgencia
2. El estado de gracia santificante, con la recepción necesaria de la confesión en un plazo de ocho días, ya sean antes o después del día al que corresponde la indulgencia. Esta confesión única es suficiente para obtener todas las indulgencias de ese período.
3. Cumplir con la buena obra prescrita.
4. La santa Comunión en la víspera del día o dentro de la octava. Esta sola comunión, una vez recibida, es suficiente para ganar todas las indulgencias alcanzadas. Ahora bien, si por algún impedimento, como una larga y penosa enfermedad, la persona es incapaz de recibir la Comunión prescrita, el confesor puede sustituirla por algunas obras piadosas.
5. Visitar una iglesia.
6. La oración vocal. Las oraciones vocales deben ser dichas con el movimiento de los labios y las palabras deben ser dichas, al menos, con la boca en silencio. Por lo tanto, la oración mental no es suficiente, a menos que se indique expresamente lo contrario.
7. Rezar por las intenciones del Papado, es decir, rezar pidiendo explícitamente por lo que un Papa pide y desea: la exaltación de la Santa Madre Iglesia, el aplastamiento de las herejías, la conversión de los pecadores, paz y concordia entre las naciones cristianas, y las necesidades de la cristiandad. Aun cuando nos encontremos en un período donde eso no es posible, como cuando ha muerto un Papa y aún no se proclama el siguiente, puede usted rezar por estas intenciones pues están en el corazón mismo del Papado. Si no hay oraciones prescribiendo rezar por intenciones especificadas del Papa, es suficiente recitar un Pater, un Ave y un Gloria. 
        
Esperamos haber respondido su inquietud. Nunca serán suficientes las indulgencias que podemos ganar por las benditas almas y por ellas rogamos sus oraciones. 
En Jesús y en María
Consejo Editorial
Boanerges · Resistencia Católica

About the author /


Boanerges | Resistencia Católica. Para instruir en la sana doctrina y contradecir a quienes la niegan. "Non nobis, non nobis, Domine Sed nomini tuo da gloriam" | www.elboa.org

Related Articles

Suscríbase a la Resistencia

Suscríbase a la Resistencia

Únase a nuestro apostolado y reciba gratis en su correo todas nuestras actualizaciones, libros y novedades. Rezaremos por todos nuestros suscriptores, familias y actividades.

Galerías Visuales

    BOANERGES | Resistencia Católica

    Para defender la sana doctrina y combatir a quienes la contradicen | Salve, Roma! In te aeterna stat historia, Inclyta, fulgent gloria Monumenta tot et arae. Non praevalebunt horrendae portae infernae, Sed vis amoris veritatisque aeternae.

    Sitio Certificado y Verificado

    elboa.org Webutation
    A %d blogueros les gusta esto: